Showcase
Entre dos para cargar
Uno conduce, el otro vigila las holguras. Nunca una sola persona con el coche de otro.
Todavía quedan
Una colección no se mueve en una sola carga. Se mueve en tantas como hagan falta.
Por la fachada
Ninguna puerta del showroom es lo bastante ancha. El coche entra por encima, en un balancín.
Maniobra urbana
Rampas bajadas en plena calle, el tiempo de un coche.
Dos 911 GT3
Mismo modelo, mismo color, dos plataformas: ninguno toca al otro.
Azul en el nivel inferior
Cuatro Porsche en un remolque, cada uno en su nivel y sus correas.
Por encima del césped
Ningún suelo firme entre la carretera y la puerta. El brazo cubre lo que las ruedas no pueden.
Tensado a mano
Cuatro puntos, comprobados uno a uno. Una elevación vale lo que el menos tenso de ellos.
En su sitio
La entrega acaba cuando el coche está donde lo verán los visitantes, no en el muelle.
Entregado con grúa
Ninguna rampa sube a una azotea. Los últimos metros se hacen por el aire, con eslingas.
En el Cincuentenario
Explanada despejada y coche sacado bajo las arcadas: el lugar forma parte de la entrega.
Vista en hilera
La plataforma baja desde las puertas traseras: un coche, todo el ancho.
Un coche de pista viaja
Morro bajo, sin altura libre: las rampas planas existen para esto.
Bajo camuflaje
Un coche que no debe ser fotografiado viaja en una caja sin ventanas.
A resguardo de las miradas
El vinilo esconde la forma. La caja cerrada esconde el vinilo.
Dos veces puertas de gaviota
Medio siglo de diferencia y las mismas puertas. Las dos exigen altura para abrirse.
Tres cuartos delantero
Un clásico moderno devuelto a su propietario, con las ruedas en el suelo.
Bajo la arcada
Decoración Martini al pie del arco: el coche ha llegado por carretera, no sobre sus ruedas.
Bajo el arco, bajo la lluvia
Los coches se quedan secos dentro; el equipo no. Ese es el trato.
El capó largo
Motor delantero central, y un capó que llega mucho antes que el conductor.
300 SL
El anagrama de la cola vale por toda la descripción. No hay nada más que decir.
Cargado para el salón
Tres coches, un camión, una franja de llegada. Un salón no guarda un muelle libre.
Amarrado a bordo
Un SZ amarrado al suelo, rampas subidas y puertas listas para cerrar.
En la plataforma
Un millón de euros a bordo, y cuatro cinchas suaves como único contacto.
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